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miércoles, 15 de junio de 2011

Hola vir (:

Bueno, una persona a la cual le tengo mucho afecto, hoy me levantó el ánimo al hacerme saber que está leyendo esto. Sinceramente le agradezco a dios que haya gente así en el planeta. O mejor dicho, en mi vida. Es esa misma gente la que me hace tener ganas de vivir. Es un motivo más para levantarme todas las mañanas y decir, hoy afortunadamente estoy viva. Así que desde ahora, Antú Martinez Binelli no se va a amargar más la vida, y lo digo por vos hijo de puta que todavía me decís que te llame porque querés hablar conmigo, solamente para saber si sigo interesada en vos pero no me decís que querés verme porque le tenés miedo a ESO. Y yo, como soy tan buena que me estoy yendo a boluda sin darme cuenta, te llamo, pensando ai me va a decir que me quiere ver. PERO NO. NO SEÑOR. NO MÁS. YA NO. NOT ANYMORE. Basta. Para qué me cambiaste por ella? No papito, así no. Por algo te eliminé de todos los medios de comunicación afiliados a la computadora. Pero, qué hacer con los números grabados en mi memoria? Qué hacer cada vez que me llega un mensaje de uno de esos números? Nose vos Vir, pero yo me pongo nerviosa, el corazón me sube a cien y hay veces que llegué a llorar por el hecho de que me puede. Si, me puede. No puedo no leer ese mensaje, por el cuál esperé taaaaaaaaanto. Una parte de mi me dice leélo, te va a decir que quiere verte, y quién sabe, hasta volver. La otra me dice, vos sos fuerte, él es un boludo, él te dejó, que vaya a mandarle mensajes a la otra, para algo la tiene, por algo te cambio por ella. Y claro, como siempre la parte que me tira abajo el ánimo es la que tiene razón. Pero una vez más, NO LE HAGO CASO y leo el mensaje. Y me veo obligada a llamarlo y escucharle la voz, esa voz que me hacía tan feliz escuchar todos los días y hoy estoy rogando por escucharla cada tanto. Y es la misma rutina, terminar de hablar con él y repasar una y otra y otra vez la conversación de casi media hora, que no es nada comparado con lo que hablábamos antes. Bueno, como es. Repaso la conversación, pienso en él, pienso en mi (véase bien que pienso en él antes que en mi, como siempre), pienso en nosotros juntos, separados, pienso en él con ella, sin ella, conmigo, sin mi. Y termino llorando, y contándole a medio mundo que me siento mal por él, porque no lo tengo, y mientras tengo muchos otros más para elegir, y sigo atrás de él. Y otra vez me descargo acá, después de haber llorado horas, quién sabe, tal vez semanas, si las sumamos todas.
Bien, el tema era que no me iba voy a amargar más la vida por él y eso haré, oh si.
BLOG TENÉS MI PALABRA. 

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